domingo, 30 de marzo de 2014

(sin título) #27














te soñé
antes de conocerte
vestida de nieve
y ramas de árboles como venas,
etérea,
sin tiempo ni lugar.
yo buscaba con torpeza
abrazar tu carne,
desnudarte,
el calor de mi cuerpo
pegado al tuyo
–mis brazos y mi sexo ansiosos–,
acariciando la idea,
fervoroso,
entre somnolencias y a oscuras,
de descubrir
qué hay debajo de tus huesos.
y sos mejor,
¡tanto mejor!
–los ángeles se desbandan
y esconden sus alas–,
en este tiempo y lugar
en que puedo mirarte y sentirte,
tenerte cerca,
y vos podés elegir hacerlo o no.
estás hecha del polvo de
cada una de las estrellas que habita este universo
y quiero beber,
insaciable,
de toda esa luz, esa energía,
blanca,
pura.
y devolverla a tu cuerpo
en innumerables besos,
transformada en un estallido de colores imposibles
para que te sientas infinita
por unos instantes
y aflore en tu piel
ese éxtasis
de lo inabarcable.
y finalmente
extinguirme en tu vientre,
abandonarme de a poco
–hundirme en tu pelo–
al letargo,
el rumor calmo
de tu respiración
junto a la mía.

la imagen pertenece al cuadro Serpientes de agua de Gustav Klimt

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