lunes, 31 de marzo de 2014

Queyri

“Pintar como los pintores del renacimiento 
me llevó unos años,
pintar como los niños me llevó 
toda la vida”.
Pablo Picasso.




En el jardín donde he crecido,
el sol parece una manzana con caramelo.
En este jardín de árboles violetas,
entre el barro y las hojas secas,
en este andar de pasos huecos.

Acá el cielo siempre está pintado
de todos esos colores que yo más quiero.
Lo pienso verde como tus ojos
y se ve negro cerca de tu pecho,
en este sentir desgarrado.

Y el amor aparece vestido
y yo nada más quiero ver qué hay debajo.
Un martillo late sobre un piano
y en su pausa llena el silencio
de este corazón interrumpido.

También crecen unas flores
entre la oscuridad, amarillas y blancas,
entre las grietas de las losas,
entre las rocas,
en esta voluntad de gota de agua.

Y el viento murmura a mi oído
que la vida es un regalo y la muerte, un deseo.
Y se dibuja una casa con un cuarto vacío,
vacío de sí mismo
en esta piel que rompió otro espejo.

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