sábado, 19 de marzo de 2016

Ratas

Los cristales reflectaron sobre su piel una luz blanca intermitente. Despertó. Había una intensa necesidad en él de descifrar todos aquellos esos arquetipos espejados, todas esas transparencias. No importaba el sendero que tomara; en cada bifurcación, una y otra vez, su rostro se lanzaba contra sí mismo. Un golpe seco a su temeraria intuición. Deseaba ser otro, sentirse otro. Por otro lado, ella estaba aburrida, quería ser alguien diferente cada día; le hubiera gustado conocer tantas otras cosas más allá de esa transparente monotonía. Le hubiera gustado saber lo que era el cariño, pero eso no estaba en ella. Él vio en sus ojos algo único, la manifestación de todos los misterios de su pequeño universo blanco, la fractura del círculo… Ella vio en él un objetivo, el fin, la oportunidad de transformarse, de mutar. Él no pudo ser más que constante; se sentía raro a su alrededor, como si fuera parte de una broma cruel. Ella le dio todo lo que tenía para ofrecer, para tomar más. Él se dejó consumir por ese momento. Ella se separó de él y lo observó morir. Después, se despegó de su cuerpo inerte y siguió recorriendo aquel laberinto de espejos y bifurcaciones.*

Dos ratas. Vincent Van Gogh.
* Antechinus de cola negra es una especie de marsupial (parecida a los roedores) de pelo anaranjado, cola larga y negra, como sus extremidades. Los machos viven menos de un año. En la competencia por transmitir sus genes, realizan intensas y maratónicas sesiones de apareamiento que duran entre doce y catorce horas; a los once meses de vida, afrontan su fatal destino después de tener sexo.


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