miércoles, 20 de agosto de 2014

Una niña perdida (y mis entrañas temblando...)

Pequeño homenaje a William Blake,
por decir algo nomás.


















"Si estás dispuesto a montar la escena; no es de William Blake. Si estás dispuesta a devorar estrellas que sacien tu sed". 
- El camino del exceso, Enrique Bunbury.

I. Está perdida, señorita
    y no le asusta.
¿Seguirá su cuerpo atrapado
en la mente de una niña,
aun si encuentra
    lo que busca?

II. Aun si estas aguas te abrazaran
y sus olas, más te elevaran.
Saber no podría, tu cuerpo, ya en la cima:
    mar adentro,
    solo traga.
Aun si despertaras con el sol en tu frente
y nunca más, las estrellas altivas,
coronaran tu miseria.
Saber debería, tu alma, vana y hambrienta:
    no habrá nada tan oscuro
    como el resto de tus días.
Aun si pudieras
    quemar despacio tu existencia,
sin ansias ni pasiones
y los pétalos de tus días nunca tocaran la tierra:
No podría yo tocarte,
    no estarías conmigo…
… no estarías perdida.

Aun si bramara desesperada tu nombre
esta bestia desfallecida,
    abandonada a tus pies.
Saber no podría, tu corazón, lánguido y torpe,
    que solo quieres su abrigo,
    no te importa su piel.

III. Aun si escucharas mis entrañas temblando
cuando estás ausente
    o hay duda en tus ojos.
No comprenderías el significado
de haberte encontrado
perdida en mi suerte,
    arrojada a mi antojo.

IV. Entonces,
    está perdida, señorita
    y ahora le asusta.
¿Podrá darse cuenta por sí misma
    que su verdadera grima
está en encontrar
    lo que cree que busca?

V. Y te vas dando cuenta ahora
que los poetas
viven prendidos a un mundo de ficciones
    disfrazando,
con solemnes alabanzas,
caprichos y obsesiones.
Sabés ahora:
los filósofos, en sus cavernas,
son nada más que hombres desesperados.
    Y no saben de fe
más que la que ellos mismos
han inventado.
    Y notarás que los hombres
pasan casi toda su vida
en una cárcel
por ellos mismos construida.
Y sabés, mujer:
aún sos un misterio
porque de otro modo no
nos interesarías.

VI. Y confieso:
estoy perdido, señorita,
    y es claro,
    esto realmente me asusta.
¿Seguirá mi mente atrapada
en su corazón, niña,
    aun si mi sed no cede
con todo aquello
    que busca?

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