jueves, 10 de abril de 2014

Test psicológico de la casa y el jardín































El miedo
ante todo.
Lo primero que sentimos; lo último.
Un impulso, la parálisis, los músculos temblando,
la mirada inquieta:
el miedo.
Tus voluntades, tus anhelos, una casa, un jardín…
… y qué pasa ahí.
De qué color son los árboles que crecen; ¿hace frío, o calor?
¿Qué formas tienen las sombras que hay en el pasto?
¿Qué tan altas son las paredes en los dormitorios?
¿Cuántas sillas hay en el comedor?
No pienses las respuestas: improvisá.
No podés, no querés... no sabés qué hacer.
Y ante todo,
el miedo.

Una idea en nuestro sistema nervioso
que se precipita por todo nuestro cuerpo…
… y ya no podés comprender el amor más que como lo conocemos.
El sometimiento, la angustia; el masoquismo.
Lo sádico, lo neurótico…
… lo patético, lo ridículo.
Sentirse perdido en otro o en uno mismo, lo mismo da…
… y quiero adivinarte
con esta sonrisa atrevida, serena,
y este resto de voluntades insensatas, estúpidas,
mostrarte otra cosa, una posibilidad de otra cosa
con cada impulso de mi ser,
con toda la electricidad de mi cuerpo.

Y no siento miedo, no.
Hacia nada.
Y es curioso,
tampoco siento amor.

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