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domingo, 20 de marzo de 2016

La verdad no hace un sonido

  Son las dos o tres de la mañana. Ella duerme. Él se levanta de la cama, adivina el pasillo, atraviesa la oscuridad menguada del comedor y sale al balcón en silencio. Algo no lo deja dormir, lo persigue. Desde hace rato. No puede no saber. La ciudad no duerme, nunca. Siempre hay luz desde algún lado. Saca del bolsillo de su pantalón el paquete de cigarrillos, toma uno, lo prende, juega un poco con él. Mira hacia delante, mira sin mirar. Justo frente a él, al otro lado de la calle, hay otro balcón con las luces prendidas todavía, el único. Las cortinas están corridas de par en par. Ahí está la señora que se pasa el día sentada en su sillón, casi siempre mirando televisión, otras veces pintando cuadros y otras, nada más sentada, mirando hacia delante, mirando sin mirar. Alguna que otra vez, la pudo ver salir a su balcón en un camisón transparente a regar las plantas.
  Todas las noches, cada vez que sale a fumar, la señora está ahí. Tiene la casa repleta de sus propios cuadros, como si fuera una galería tristemente exclusiva, ignorada. Él se queda observando un rato, a la señora y a los cuadros.
  Después, sus ojos se fijan en una sombra extraña entre un conjunto de sombras recortadas sobre el paredón de al lado del edificio de la señora. La sombra se mueve. Podría ser él mismo, no sabe… o algo detrás de él. No puede no saber. No se movió, o tal vez sí, para escudriñar la sombra, no recuerda. Mueve la cabeza para ver si la sombra imita sus movimientos. Podría ser, no puede estar seguro. Se da vuelta. Nada. Solamente se va a sí mismo en el espejo del comedor; detrás, a lo lejos, la señora, sentada. Baja los ojos y pita el cigarrillo, nervioso, ansioso. Vuelve a poner los ojos en el paredón, intenta adivinar las sombras, se detiene en una, en esa. Sigue ahí, moviéndose. Lo inquieta. Mira de vuelta hacia atrás. Nada. No sabe de dónde viene, o a dónde va.
  No es una persona supersticiosa, pero esto le inspira un profundo terror. Tampoco sabe mucho de qué se trata esa sensación. Se le ocurre que, quizás, por eso le tenemos tanto miedo a la muerte: no sabemos de dónde viene, ni a dónde va. Intenta sacarse esa idea de la cabeza, ahuyentarla, evitarla, como a esa sombra. Pero él necesita saber, no puede no saber. Da una pitada profunda a su cigarrillo. Ahora quisiera gritar o llorar, lo que le salga primero. Ninguna le sale. Piensa en la chica que duerme en la habitación contigua. Qué pensaría ella si se entera de todo eso que piensa, o de que sale a fumar por las noches.
  Intenta adivinar lo que pinta la señora, pero no alcanza a ver. Ella pinta a un hombre, en un balcón, fumando; detrás de ese hombre, algo que no tiene rostro ni forma definida lo espera.
  Él termina el cigarrillo, lo arroja a la calle y se ríe. El murmullo del silencio de la ciudad lo envuelve; la noche resplandece insomne. No hay grito, ni llanto, ni ladridos alterados. No puede no saber, no puede. Se da vuelta para volver al interior de su departamento, y no…  Levanta los ojos y algo lo detiene, lo paraliza. La chica que duerme nunca se va a enterar, piensa en ella por un momento. Su cuerpo tiembla. No le salen las palabras. La caída de cuatro pisos lo hunde, apacible, en la noche, sin hacer un sonido.


El grito. Edward Munch.




















viernes, 25 de abril de 2014

Cuando seas vieja




















Cuando seas vieja y gris y te pese el sueño,
Y dormitando junto al fuego, pases estas páginas,
Y lentamente leas, y sueñes con la dulce mirada
Y la profundidad que tus ojos tuvieron;

Cuántos amaron la plácida gracia de tus momentos,
Y amaron tu belleza con amor espurio o genuino,
Pero solo un hombre amó en vos ese espíritu peregrino,
Y amó las sombras en cada uno de tus gestos;

Y, encogiéndote junto a los leños que llamean,
Murmurarás, con algo de tristeza, cómo el amor
Más allá de aquellas montañas se desvaneció
Y ocultó su rostro entre una multitud de estrellas. 

When you are old - William B. Yeats
Traducido por Paulo Manterola.




























1) Portrait of an old woman (Ilya Repin)
2) Paranoiac woman-horse (Invisible sleeping woman, lion, horse) (Salvador Dalí)
3) A gentleman and a lady (Felicien Rops)




domingo, 6 de abril de 2014

Muerte. Política.

Muerte




Ni el temor ni la esperanza
Acuden a un animal muriendo;
Un hombre aguarda su final
Esperanzado, temiendo.
Muchas veces murió
Muchas veces se volvió a levantar;
Un gran hombre, en su orgullo,
Enfrentando el sadismo de los demás.
Arroja una burla con denuedo
Sobre el aliento que se desvanece;
Conoce la muerte hasta los huesos –
El hombre inventó la muerte.

Death. William B. Yeats.

















Política


¿Cómo puedo yo, con esa chica parada ahí,
Poner atención
A la política en Roma o en
Rusia o en España?
Aún así, hay aquí un hombre que ha viajado
Que sabe de lo que habla,
Y hay un político
Que ha leído y ha pensado,
Y tal vez lo que ellos dicen es verdad
De la guerra y el temor armado
Pero ¡ay, si yo pudiera ser joven otra vez
Y tener a esa chica en mis brazos!

Politics. William B. Yeats.

















Ambos poemas fueron traducidos por Paulo Manterola.
La primera pintura se titula Muerte y pertenece a Kathe Kollwitz.
La segunda pintura se titula Chica de las islas. Pertenece a Helene Schjerfbeck.


sí sí

cuando Dios creó el amor, Él no ayudó a la mayoría
cuando Dios creó a los perros, Él no ayudó a los perros
cuando Dios creó las plantas, eso fue soso 
cuando Dios creó el odio, tuvimos una utilidad promedio
cuando Dios me creó a mí, Él me creo a mí
cuando Dios creó a los monos, estaba por irse a dormir
cuando Él creó a la jirafa, estaba borracho
cuando Él creó los narcóticos, estaba drogado
cuando Él creó el suicidio, estaba deprimido

cuando Dios te creó a vos, recostada en la cama
Él sabía lo que estaba haciendo
estaba borracho y drogado
y creó las montañas, y el agua y el fuego
al mismo tiempo

Él se mandó algunas macanas
pero cuando Él te creo a vos, recostada en la cama
acabó sobre todo Su Bendito Universo.


yes yes (poema de Charles Bukowski)
Traducido por Paulo Manterola.








La autora de estas pinturas es Zinaída Serebriakova (1884-1967), nacida en el Imperio Ruso, Ucrania en la actualidad. Fue una de las primeras pintoras rusas en lograr reconocimiento, a sus 26 años. Les dejo también otras pinturas de distintos autores relacionadas al poema:








lunes, 31 de marzo de 2014

Leda y el cisne

"En figura de blanco cisne, Zeus pudo llegarse a Leda, esposa de Tíndaro y madre de Clitemnestra, futura esposa de Agamenón. Zeus vio a la mujer bañándose en el río Eurotas de Esparta, de donde Tíndaro era rey, y ordenó a Afrodita que metamorfosease en águila perseguidora, para que Leda, asustada, acudiera a refugiarse entre el plumaje del hermoso cisne que casualmente había aparecido. [...] A los nueves meses, la esposa de Tíndaro, según el relato, parió dos huevos: del primero, salieron Pólux y la bella Helena; mientras que del segundo lo hicieron Cástor y Clitemnestra. Los dos primeros pasaron por ser hijos del dios y los otros dos de Tíndaro".


Un súbito trueno: las grandes alas se agitan todavía
Sobre la desconcertada chica, acarician sus muslos
Con lóbrega malicia; él envuelve el cuello de la cautiva
Con su pico, y ciñe el pecho de ella al suyo.

¿Cómo podrían esos temerosos dedos apartar, tímidos,
la gloria alada de sus muslos subyugados?
¿Cómo podría el cuerpo, ante ese blanco furor, rendido,
No sentir el latido de un corazón extraño?

Un espasmo en sus entrañas engendraría
La caída del muro; la torre y el techo en llamas,
Agamenón y su muerte.
                            Estando así atrapada,
Así dominada por la brutalidad y la sangre,
¿Habrá recogido en ella su sabiduría y su poder
antes que el indiferente pico la soltara?


Leda and the Swan - William B. Yeats
Traducido por Paulo Manterola.

El texto introductorio fue extraído del libro Mitología griega de Francesc L. Cardona.

A continuación, algunas pinturas que han sabido también ilustrar este mito:







Queyri


















“Pintar como los pintores del renacimiento 
me llevó unos años, pintar como los niños me llevó toda la vida”.
Pablo Picasso.


En el jardín donde he crecido,
el sol parece una manzana con caramelo.
En este jardín de árboles violetas,
entre el barro y las hojas secas,
en este andar de pasos huecos.

Acá el cielo siempre está pintado
de todos esos colores que yo más quiero.
Lo pienso verde como tus ojos
y se ve negro cerca de tu pecho,
en este sentir desgarrado.

Y el amor aparece vestido
y yo nada más quiero ver qué hay debajo.
Un martillo late sobre un piano
y en su pausa llena el silencio
de este corazón interrumpido.

También crecen unas flores
entre la oscuridad, amarillas y blancas,
entre las grietas de las losas,
entre las rocas,
en esta voluntad de gota de agua.

Y el viento murmura a mi oído
que la vida es un regalo y la muerte, un deseo.
Y se dibuja una casa con un cuarto vacío,
vacío de sí mismo
en esta piel que rompió otro espejo.


domingo, 30 de marzo de 2014

(sin título) #27

















te soñé,
antes de conocerte,
vestida de nieve
y ramas de árboles como venas,
buscando abrazar tu carne
acariciando la idea
de descubrir
qué hay debajo de tus huesos.
y sos mejor
–los ángeles se desbandan
y esconden sus alas–
en este tiempo y lugar
en que puedo mirarte y sentirte,
tenerte cerca.

Estás hecha del polvo de
cada una de las estrellas que iluminan este universo.
Y quiero beber esa luz,
transformarla en un estallido de colores imposibles,
sentirte infinita por unos instantes,
ver aflorar en tu piel
ese éxtasis de lo inabarcable.
Y abandonarme de a poco
–hundirme en tu pelo–
al letargo,
al rumor calmo de
tu respiración
junto a la mía.


La imagen pertenece al cuadro Serpientes de agua de Gustav Klimt