Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2015

El beso (canción)

Acercate, descansá
tu sombra junto a la mía;
dejá caer 
tu cabeza 
sobre mi pecho.
Quiero escuchar cada uno de tus latidos
mientras voy clavando mis uñas
en tu cuello.

Una suave brisa
estremece tu cuerpo 
y no puedo
imaginar más perfecto este instante.
Quiero desgarrar
cada uno de tus sentidos
tal vez, así, pueda ahogar
todos tus miedos.

Y no pierdas tu tiempo
con fatalidades,
no contengas tu aliento con
torpes premoniciones.
Tu niño estará a salvo conmigo
una vez 
que cierre tus ojos 
con este beso.

El cielo se nubló y,
a la sombra de este árbol,
déjame 
cantarte una canción:
“Hoy mis ojos se han vuelto grises, querida,
para que puedas ver, al fin,
tu horrible reflejo…”.

No, pierdas el tiempo, no… yo
tengo todos los caminos
tatuados en la piel
y
conozco unos cuantos 
trucos más
pero, a esta altura,
ya no vale
adivinar.

La pintura pertenece a Konstantin Somov: Lovers (1920)
















miércoles, 1 de abril de 2015

por eso escribo

para Pilar Sofía


necesito sentirte en un espacio en que se me consienta
necesito llamarte
hablarte en
un lenguaje en que me entiendas
necesito quererte en donde no me duelas

por eso escribo

* * *

corté las ataduras y te hiciste río
me creí arena y quise
perderme
en la corriente
y eras mar
y me deshice en la espuma de las olas
cuando tarde me di cuenta
que hacia dentro estalla
todo el vacío

* * *

las palabras se deshacen pierden
su ímpetu el arrebato
el trazo de los pensamientos su rabia
en la ausencia
en el olvido
no llegan a abarcar las palabras
esta angustia blanca
indiferente

* * *

no dicen nada
tus ojos
no prometen ni se detienen tampoco
pero me cuentan
que todo lo que existe a su alrededor todo
sobra

* * *

me pierdo entonces
en esos ojos
y no tengo intención de volver a hallarme
si es que alguna vez estuve en algún lado acaso
en esos ojos
me enciendo

tiembla
tu corazón tierno en tus labios
en las palabras
que elegís no pronunciar
te delatan

tal vez tuve el privilegio de sobresaltarlo una o dos veces a ese corazón tuyo inquieto palpitante. pero ¿cuál es el color de tu deseo más profundo? necesito saberlo. y ¿cómo lograste esa magia que 
me desarma completamente?

* * *

el aire baila a tu alrededor
todo
se transforma
pierde el foco
te miro
el cuello los brazos el pecho
te toco y te sonrojás
y yo no siento que estoy tocando un cuerpo nada más
no
es una sensación
mucho más liviana suave
abstracta

* * *

necesito contarle a tu alma
lo que se siente
perderse en esos ojos
en esos ojos
me pierdo
si es que alguna vez estuve en algún lado

por eso escribo


Un pequeño homenaje.


















sábado, 15 de noviembre de 2014

Soneto XCIII

traducciones libres y despreocupadas


Continúo con esta serie de traducciones que no intentan reproducir con fidelidad las palabras de William Shakespeare, si no el ánimo y el vuelo de su retórica, el ritmo, la musicalidad de su lenguaje poético. A fin de evitar ofender a nadie, considero esto menos una traducción que una interpretación de su obra.
































Debo entonces acostumbrarme 
y suponer 
que tu amor es sincero,
y quererte como quiere un amante resignado.
Aunque tal vez tu corazón acaricie
aquello que yo siento,
no sé leer en tu rostro si es a mí
a quien prefieres a tu lado.

No podría adivinar 
en tus tenues y cándidas facciones
si es angustia, amor
o desprecio,
los sentimientos que has de profesarme.
Ya ves, las palabras que estos versos componen 
con la tinta viciada fueron escritas
de gestos, muecas y otras 
arbitrariedades.

Y es que los cielos, en su grandeza,
han dispuesto
que se preserve tu talante inmune
a las aflicciones cotidianas
cualesquiera sean
tus pasiones o pensamientos,

tu mirada no podría probarme 
más que una tierna bondad humana.
Como la manzana y Eva, 
estoy rendido ante tu gracia; y como ella,
en tu virtud, no manifiestas
lo que tu corazón
demuestra.




jueves, 21 de agosto de 2014

Dicen que en este lugar...



"Si estás dispuesto a montar la escena; no es de William Blake. Si estás dispuesta a devorar estrellas que sacien tu sed". 
- El camino del exceso, Enrique Bunbury.


Dicen que en este lugar
habitó el hombre alguna vez,
que cayó de la rama donde reposaba,
tiró abajo todos los árboles
y construyó estructuras
para volver a trepar,
y luego hizo caminos para sus pies domesticados
que condujeran a lugares
donde pudiera mitigar su ira, sus vicios,
y dejar afuera sus buenas costumbres aprendidas.
Dicen que, en un momento, miró a las estrellas
y, en ese instante de silencio, contempló la eternidad
y se sintió solo y perdido.
Y como nunca pudo conquistarlas
ni conquistarse a sí mismo,
se arrojó a la conquista de otros
más pequeños,
impotentes.

Fundó sociedades,
civilizaciones,
estratos y jerarquías,
tendencias,
elitismo.
Inventó la historia,
una historia,
para saber a quién someter y a quién someterse.
Es importante.

Dicen que en este lugar habitó el hombre alguna vez,
que pervirtió la naturaleza
y corrompió sus leyes,
que cultivó la tierra, hasta secarla
y aprendió a comer sin manchar sus manos de sangre
más que con la de sus enemigos.
Inventó deidades,
leyendas,
fantasmas
que acabaron persiguiéndolo hasta la locura.
Y les ofreció rituales
y las cabezas de sus pares
para iluminar
con sus ojos muertos
el camino hacia una más placentera nada.
Y luego las propias leyes
de sus dioses imaginarios
lo traicionaron
y los caminos a sus pies se fueron borrando
y la desesperación…
… es la madre de la invención…

Dicen que inventó formidables teorías
para justificar sus atrocidades,
sus omisiones,
su ego, sus pobres voluntades,
pero se dio cuenta,
un día cualquiera,
que estaba hecho de deseo,
y se lo ocultó a sí mismo
porque la comedia era buena
aunque aburría,
y este necesitaba una naturaleza trágica,
demoler laberintos.
De modo que inventó mecanismos,
aparatos, dispositivos,
disfraces,
que lo acercaran a esa ansiedad,
a esa angustia
para luego construir otros que lo liberaran
de la culpa.

Y, antes que todo eso,
debió inventar la palabra y después el pensamiento
y los juegos de poder,
y las intrigas.
Y así pues,
dicen que en este lugar habitó el hombre alguna vez
y es bueno que así ya no sea.
Y si acaso volviera a aparecer,
mejor sería
que nunca baje de su rama.




viernes, 8 de agosto de 2014

Para N.

a la mujer perforada,
a la niña
que se siente lejana
quiero regalarle 
unas palabras;
no como abismos, sino 
como posibilidades
entre los espacios en blanco
que estas trazan.
no quiero darle
guerras como rosas
ni rosas que desfloran
en soledades.
quiero darle mis extremidades,
como sogas,
una sonrisa sincera,
con una frambuesa 
de corazón.
una mirada transparente,
un futuro de nieve,
un pasado de ceniza.
quiero regalarle 
este gesto,
esta caricia
que estos signos enredan, 
a la loba,
a la niña,
para convencerla
de que los cuerpos no sobran,
nada más 
se transforman.

















La pintura pertenece a Gustav Klimt. 
Esta se titula The beethoven frieze: the longing for happiness finds repose in poetry.


También te puede interesar: Más allá de la alegoría del centeno, Gritá, Amnesia, No Habrá paz, Los sueños dirigidos (ensayo), Donde nacen las penas