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domingo, 12 de octubre de 2014

Laberintos

sentirse como
una rata
atrapada en un laberinto
que nunca buscó
y del que sabe
que hay una sola salida y es
esperar morir,
debe ser una de las dos
o tres cosas
más desesperantes y aterradoras
que alguien pueda sentir.
ser la rata
junto a aquella otra rata,
oler su destino
e intuir en este el propio,
su angustia,
sin llegar a comprender del todo,
se siente
más o menos parecido.
tal vez,
un poco más
triste.

Cóncavo y convexo de M. C. Escher.

Laberinto de David Burliuk.

Laberinto de Salvador Dalí.




jueves, 29 de mayo de 2014

Un pájaro en una jaula






























El pájaro en su jaula
siente la luz sobre sus ojos,
la argucia del velo:
y entrevé
que otra ficción empieza.
Agita sus alas,
a veces ansioso, a veces
con más pereza.
Encuentra
su alimento servido.
Come, bebe.
Observa la verticalidad de su encierro,
se aferra
a su horizontalidad.
Silba
porque sabe silbar,
imita
un silbido ajeno.

A veces se imagina
un pájaro
y una jaula vacía,
pero queda atrapado en la elipsis
de su ilusión,
porque no sabe
que es
un pájaro en una jaula.

No pasa frío, ni calor,
ni se angustia.
Nada más espera
el término de la ficción,
de la argucia,
mientras mira el velo
posarse sobre su jaula,
sobre sus ojos,
con la única esperanza
de que vuelva
a levantarse.


La pintura se titula Reptiles. Pertenece a M. C. Escher.


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