sábado, 19 de marzo de 2016

(des)engaño

Mientras termina de leer unas líneas, sentada a los pies de la cama, ella se acomoda el pelo, con el libro apoyado sobre sus piernas. Cierra el libro, se levanta y se detiene frente a su biblioteca, piensa. Ella, que se dice y se ríe sola. Toma un libro infantil y sigue pensando. Ella, que tiene ataques de pánico cuando se acuesta sola en su cama. “De chicos, cuando nos enseñan los infinitivos verbales —se dice a sí misma—, nos hacen repetir: amar, temer, partir; amar, temer partir; amar, temer, partir; y así, hasta que esta idea empapa nuestros pensamientos. Y nosotros aprendemos. Primero amamos, luego tememos y, por último, partimos”. Cierra el libro. Una lágrima rueda por su mejilla y se deshace en sus labios. Ella, que se pregunta. Sale de la habitación hacia la cocina, y de la cocina a la habitación. Y así.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario